El enjuague de los envases utilizados debe realizarse inmediatamente después de agotar su contenido, evitando que los residuos se sequen en su interior. Si esta tarea se retrasa, el lavado pierde efectividad y deja de cumplir su función como medida de mitigación del riesgo.
Un enjuague tardío no tiene valor preventivo. Por eso, es fundamental actuar en el momento adecuado.
